Sección 1
Introducción y posición
Acomódate. Túmbate o siéntate en una posición que puedas mantener sin esfuerzo durante unos veinticinco minutos.
Si estás tumbado, los brazos descansan ligeramente separados del cuerpo, palmas hacia arriba. Si estás sentado, los pies apoyados en el suelo, las manos sueltas sobre los muslos.
Cierra los ojos suavemente.
Lo que vas a hacer ahora es una práctica que el Coronel McDonnell, en su informe de mil novecientos ochenta y tres, menciona en la página veintidós como un ejercicio para saturar el sistema con cada longitud de onda del espectro visible. Vamos a respirar los siete colores, uno por uno, dejando que cada uno te bañe por dentro durante aproximadamente un minuto.
No hay que hacer fuerza. No hay que ver el color con nitidez fotográfica. Basta con la intención del color y la sensación que viene con él. Lo que tu mente ofrezca está bien.
Sección 2
Respiración Resonante — versión corta
Empezamos como siempre, con Respiración Resonante. Tres ciclos esta vez, suficientes para limpiar antes de la práctica de color. · pausa 4s ·
Ciclo uno — la cabeza. Inhala profundamente por la nariz. · pausa 3s · La energía de tu cabeza se concentra arriba, rodeando el cerebro. · pausa 3s ·
Retén. · pausa 6s · Exhala lentamente por la boca, soltando la energía rancia hacia abajo, fuera por las plantas de los pies. · pausa 5s ·
Ciclo dos — torso completo. Inhala. La sección abarca cabeza, cuello, pecho, brazos y vientre. · pausa 3s · Retén. · pausa 6s · Exhala soltando todo eso hacia abajo, fuera. · pausa 5s ·
Ciclo tres — todo el cuerpo. Inhala una última vez. La sección abarca tu cuerpo entero, de la cabeza a los pies. · pausa 3s · Retén. · pausa 8s · Exhala lentamente. Todo tu cuerpo queda limpio, ligero, listo para recibir color. · pausa 6s ·
Vuelve a respirar normalmente. Sin forzar. · pausa 6s ·
Sección 3
Entrada al Foco 10
Vamos a contar, al exhalar, del dos al diez. Cada número es un escalón hacia abajo, hacia una relajación más profunda.
Inhala. Al exhalar:
Dos.
Tres. El cuerpo se afloja un poco más.
Cuatro. Las extremidades se sienten más pesadas.
Cinco.
Seis. La respiración se hace más lenta sola.
Siete.
Ocho. El cuerpo se siente lejos.
Nueve.
Diez.
Estás en Foco 10. Cuerpo dormido. Mente despierta.
Desde aquí, vamos a abrir el espectro.
Sección 4
Rojo — raíz, vitalidad, fuego en la base
Empezamos por el extremo más largo de onda, el más cercano al cuerpo: el rojo.
Imagina, al inhalar, que entra por tu nariz una corriente de aire teñida de rojo profundo. Como el color del interior de una granada madura. Como brasa viva bajo ceniza.
Ese rojo desciende y se asienta en la base de tu columna, en las caderas, en las piernas, en las plantas de los pies. Es el rojo de tu raíz, de tu pertenencia al suelo, de tu vitalidad física.
Inhala rojo. Exhala suavemente, dejando que el rojo se quede dentro, saturando la mitad inferior de tu cuerpo.
Inhala otra vez. Más rojo. Exhala.
Sigue respirando rojo durante el próximo minuto. Que se asiente. Que llene. Que te ancle al cuerpo, al lugar donde estás.
Suficiente rojo. Ahora subimos una longitud de onda.
Sección 5
Naranja — vientre, creatividad, calidez fluida
Inhala ahora naranja.
El color de la pulpa de un mango maduro. Del sol bajo, justo antes de tocar el horizonte. Del cobre pulido bajo lámpara cálida.
El naranja entra por la nariz y se deposita en la zona baja del vientre, alrededor del ombligo, en la pelvis. Es el naranja de la creación que fluye, de las ganas, del placer sano, de los vínculos que dan calor sin quemar.
Inhala naranja. Exhala. Que se quede.
Inhala. Exhala.
Durante el próximo minuto, sigue bañando tu vientre de naranja. Como si el sol bajo te entrara por dentro.
Suficiente naranja. Subimos otra longitud de onda.
Sección 6
Amarillo — plexo solar, claridad, voluntad luminosa
Inhala amarillo.
El amarillo del sol al mediodía. De un campo de mostaza en flor. De la yema de un huevo fresco contra la luz.
El amarillo entra y se deposita en el plexo solar, justo debajo del esternón, en la boca del estómago. Es el amarillo de la claridad mental, de la voluntad que sabe a qué viene, de la confianza tranquila en uno mismo.
Inhala amarillo. Exhala dejándolo dentro.
Inhala. Exhala.
Durante el próximo minuto, satura tu plexo de luz amarilla. Como si tuvieras un pequeño sol entre el pecho y el ombligo.
Suficiente amarillo. Cambiamos de mitad del espectro.
Sección 7
Verde — corazón, equilibrio, descanso
Inhala verde.
El verde de un bosque tras la lluvia. De la hoja nueva atravesada por el sol. De un musgo blando bajo árboles altos.
El verde entra y se deposita en el centro del pecho, alrededor del corazón. Es el verde del equilibrio, del descanso del sistema nervioso, del cariño sereno. Aquí, en el centro del espectro, todo se calma.
Inhala verde. Exhala.
Inhala. Exhala.
Durante el próximo minuto, deja que tu pecho se llene de verde como un claro de bosque al amanecer. Sin prisa.
Suficiente verde. Subimos hacia los azules.
Sección 8
Azul — garganta, expresión, espacio interno
Inhala azul.
El azul de un cielo de septiembre a las tres de la tarde. Del agua honda de una piscina vista desde abajo. Del lapislázuli pulido.
El azul entra y se deposita en la garganta, en la nuca, en la mandíbula. Es el azul de la expresión limpia, del decir verdadero, del espacio interno donde la voz nace antes de hacerse sonido.
Inhala azul. Exhala.
Inhala. Exhala.
Durante el próximo minuto, deja que tu garganta y tu cuello floten en azul. Como si tu cabeza descansara sobre cielo abierto.
Suficiente azul. Profundizamos.
Sección 9
Índigo — frente, intuición, visión interna
Inhala índigo.
El índigo del cielo treinta minutos después del atardecer. Del fondo del mar visto desde un barco al anochecer. Del azul tan oscuro que casi parece morado, pero todavía azul.
El índigo entra y se deposita en la frente, justo entre las cejas, y un poco más adentro, hacia el centro de la cabeza. Es el índigo de la visión interna, del saber sin necesidad de pruebas, del momento en que algo simplemente se ve sin que nadie lo haya dicho.
Inhala índigo. Exhala.
Inhala. Exhala.
Durante el próximo minuto, deja que tu frente y el espacio detrás de tus ojos se llenen de índigo profundo, sereno, espacioso.
Suficiente índigo. Subimos al último color.
Sección 10
Violeta — coronilla, lo más fino del espectro
Inhala violeta.
El violeta de los pétalos finos de una orquídea. De la última franja de luz al borde del cielo cuando ya casi es de noche. De una llama de alcohol vista de cerca.
El violeta entra y se deposita en lo alto de la cabeza, en la coronilla, y un poco más arriba, en el espacio justo por encima del cráneo. Es el violeta del extremo más fino del espectro visible, donde la luz casi deja de ser color y empieza a ser otra cosa.
Inhala violeta. Exhala.
Inhala. Exhala.
Durante el próximo minuto, deja que toda la parte alta de tu cabeza se bañe en violeta. No fuerces. Que el color te encuentre.
Suficiente violeta.
Has recorrido el espectro completo.
Sección 11
Integración — el blanco del espectro completo
Has respirado los siete colores, uno tras otro, asentando cada longitud de onda en su lugar del cuerpo.
Ahora vamos a dejar que se mezclen.
Cuando los siete colores del espectro se suman, el resultado es luz blanca.
Inhala una vez más, profunda y suave. Y al inhalar, imagina que los siete colores que están dentro de ti se elevan a la vez, se mezclan, y forman una sola luz blanca, cálida, viva, que llena todo tu cuerpo de la coronilla a las plantas de los pies.
Exhala lentamente. La luz blanca se queda.
Inhala otra vez. Más blanco. Exhala.
Quédate aquí, en luz blanca, durante el próximo minuto. Es el espectro entero, presente a la vez, sin jerarquía, sin tensión.
Esa es la firma luminosa de un sistema completo. La tuya.
Sección 12
Salida — regreso a C-1
Vamos a regresar. Cuenta lenta de diez a uno.
Diez. Empiezas a sentir el peso del cuerpo otra vez.
Nueve. El contacto con la cama o el sillón.
Ocho. La temperatura del aire en la piel.
Siete.
Seis. Los pequeños sonidos del entorno regresan.
Cinco. La mente se afila sin prisa.
Cuatro.
Tres. Mueve un dedo. Una mano. Un pie.
Dos.
Uno.
Abre los ojos lentamente. Una respiración profunda. Ya estás de vuelta.
Si quieres, anota qué color sentiste con más claridad y cuál te costó más imaginar. Con el tiempo verás un patrón: los colores que te cuestan suelen señalar zonas del cuerpo o de la vida que están pidiendo atención.
Hasta la próxima sesión.